24 Jun Eres fan de la pteridomanía?
La pteridomanía es la fiebre del helecho que tanto fervor adquirió en la época victoriana. Esta disciplina tenía como objetivo estudiar los helechos y dió lugar a una corriente de artesanía que obtuvo muy buena acogida. Estaban presentes en papel de envolver de regalos, en papel para las paredes, en objetos cotidianos (jarrones, vajilla,…),… Al final se convirtieron en una característica típica del arte decorativo inglés.
El término Pteridomanía
La Pteridomanía deriva de Pteridophytes y manía. Se acuñó por Charles Kingsley en 1855 en su libro Glaucus. Se extendió hasta 1890. Pero para ser fieles a esta tendencia, realmente comenzó a finales de 1830 cuando la campiña atrajo a numerosos botánicos y aficionados una vez que las carreteras y ferrocarril la hizo accesible. El mundo del helecho abrió una oportunidad con todas sus especies ya que era prácticamente desconocido frente a las plantas angiospermas.
Colección de helechos
Esta nueva afición de la Pteridomanía además de promover excursiones al campo hizo de su colección un motivo de interrelación entre estratos sociales nunca visto hasta entonces. Un simple trabajador del campo o minero podía poseer su colección personal al igual que un noble. Para unos sería un pasatiempo y para otros, una investigación científica. Su recolección se convirtió en una actividad comercial para aquellos interesados en poseer helechos.

Recogiendo helechos de Helen Allingham. Fuente: Wikipedia
Merchandising de Pteridomanía
Se publicaron libros para la identificación de helechos. Sus hojas se prensaban para poder lucirse en álbumes (igual que con las flores secas) por su interés botánico o simplemente como elemento decoupage decorando las páginas. Se recolectaban para exhibirse en los jardines y gracias a los invernaderos se pudieron conservar especies traídas de zonas exóticas.
Tuvo proyección internacional todo este merchandising al aparecer por primera vez en la Exposición Internacional de 1862 realizada en Londres junto a los jardines de la Real Sociedad de Horticultura bajo la temática de «Industria y Aret». Se asociaron a actividades placenteras hasta comienzos del nuevo siglo.
Tal era la pasión que los enamorados se enviaban hojas de helechos entre ellos, y eran un elemento decorativo de las invitaciones de boda, bautizos,… Tanto es así que hasta Charlotte Bronte (la famosa escritora) se fue de luna de miel a ver helechos. Eso dicen.
Al ser su búsqueda una actividad socialmente aceptada, las mujeres fueron las más adeptas.
Y como si de un producto se tratase, se dio de nombre «Fern» tanto a niños y niñas británicas o, lo más usual, se añadía en los nombres de las casas, tipo Fern House, Fern Lodge,…
La Pteridomanía en la literatura
Además del dato anecdótico de la escritora victoriana, como los helechos nacen y desarrollan en ambientes oscuros de los bosques y en cualquier otro punto imprevisto (cercas, huecos de árboles,…) sirvieron de inspiración para los poemas góticos. Encarnaba la emanación del alma de las personas, rodeados de hadas, duendes al caer la noche.
El caso Wardian

Fuente: Verde Verde
Nathaniel Bagshaw Ward inventó en 1829 un terrario donde cuidar a sus helechos y sobre todo protegerlos de la contaminación de la época. Tal fue su acogida que se encontraban en todas partes tanto por EEUU como por Europa Occidental.
Consiste en una caja de vidrio que se usaba en su inicio al transporte de plantas vivas a largas distancias. Normalmente con bordes decorativos de volutas de hierro. Eran digamos los primeros terrarios autosuficientes.
Como suele ocurrir, el objetivo original de Nathaniel fue observar cada etapa de transformación de los insectos. Al observar el crecimiento igual de plantas la idea se le vino a la cabeza. Detectó que la evaporación y la condensación que ocurría en su reciiente de cristal y cerrado mantenía la humedad y temperatura necesaria por cualquier planta. Con este dispositivo a los exploradores se les abrió todo un mundo. Ya no era necesario traer exclusivamente semillas para germinar los ejemplares exóticos descubierto. También podías ya trasladar plantas adultas.
Consecuencias de la fiebre por la Pteridomanía
Tal fue la obsesión que algunas especies corrieron peligro de extinción. Y más de uno/una corrió peligro su vida para conseguir ejemplares raros en localizaciones no muy accesibles.
Hardy Ferns en 1965 reclamó leyes para proteger a los helechos de la sobreexplotación. La Pteridomanía se había ido de las manos.

Fuente: Las tardes con Violeta
Gracias a Dios, este movimiento se focalizó y concentro en el Reino Unido, siendo su replica en otros países algo bastante anecdótico.
En Mi Jardín Ibérico apostamos mucho por lo helechos porque da sensación de humedad, de frescura, su verde transmite vitalidad y dan un toque salvaje a nuestro parque ecológico. Y como explicamos en nuestras excursiones escolares sobre plantas, fueron de los primeros moradores en el planeta, como organismo pluricelular.
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