Curiosidades III: El madroño, símbolo de Madrid

Hoy queremos dedicar unas palabras al «Madroño» ya que a pesar de ser el símbolo de la ciudad de Madrid es bastante desconocido hasta para sus ciudadanos! Esto hay que solucionarlo. Y más cuando disfrutamos de un ejemplar en nuestro querido «Mi Jardín Ibérico», un parque ecológico en Madrid. ¿Qué no lo has visto? Está todavía joven pero se desarrolla adecuadamente 🙂

madroño

Sabe que llega la primavera y muestra sus primeros brotes verdes.

En la antigüedad

Ya se plantaban Madroños en las zonas mediterráneas. Es muy apreciado en la jardinería como elemento ornamental no solo por su follaje y flores/frutos sino también por su tronco, con formas esculturales torcidos. De hecho, para los romanos, era un árbol sagrado dedicado a la ninfa Cardea o Carna (protectora  del umbral de las casas). Por lo que lo ponían a la entrada de sus casas para dar la bienvenida demostrando así su hospitalidad a los recién llegados.

¿Cómo es el Madroño?

Es un árbol sostenible, limpio, que resiste muy bien el viento y la segunda línea del mar. Su hábitat natural son bosques mixtos de barrancos, desfiladeros fluviales y laderas en encinares o robledales. Posible verlos desde el nivel del mar hasta 800 a 1.200 m de altitud.

Su nombre «Arbutus Unedo» significa «mata», ya que posee forma arbustiva y «comer solo uno». Esto último lo explicaremos más adelante.

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Arbusto de 3m pero excepcionalmente puede alcanzar mayor altura.

El Madroño pertenece a la familia de las Ericáceas. Su origen se encuentra en Asia menor, norte de África, Europa occidental y Canarias. Son de hoja perenne y sus flores tienen forma de campanilla de colores blanco, rosa y rojo. Se reúnen en inflorescencias péndulas.

Madroño

Sus flores tienen forma de campanillas.

Aprecian estar a pleno sol o a media sombra siempre y cuando la temperatura no descienda de los 0º. No lleva muy bien las heladas continuadas. Por el contrario, no exige mucho al terreno aunque conviene abonarlo en otoño. Y lo mejor es que no necesitan poda, salvo por necesidad estética.

¿Cuándo florece?

Pues hacia finales del verano (Octubre) hasta Noviembre. Lo interesante es que sus frutos maduran a lo largo de todo el año. Pueden coexistir al mismo tiempo las flores y los frutos del año anterior (porque tardan un año en madurar) creando una estampa digna de fotografiar.

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Flores y frutos conviviendo al mismo tiempo. Bonito, no?

Tiene como frutos unas bayas rojas con sabor dulce. Se les llama «madroño» y son conocidos por su alto contenido en alcohol. De ahí de donde viene su segundo nombre «Unedo», comer solo uno. Esta propiedad la utilizaban los cazadores de pájaros. ¿Cómo? Pues esperaban a que los pájaros consumiesen sus frutos para cazarlos o capturarlos! Ingenioso, verdad? Con tomar solo uno de sus frutos podrías sentir los efectos de su alcohol. 

Madroño

Uso culinario

Estos frutos son primero amarillo-anaranjado y se vuelven rojos en su madurez. Son comestibles como hemos dicho pero por su composición que contiene alcohol se aconseja comerlos en pequeñas cantidades. Por ello, también es conocido el Madroño como Borrachín y Borrachinal.

A ver, solo te podrías emborrachar y solo un poquito si comieses grandes cantidades cuando el fruto esté muy maduro que casi se deshaga. Vamos, que quien haya sufrido ese efecto es que se ha pegado un buen atracón y suerte de no sufrir ¡indigestión! 

Se hacen con ellos mermeladas y confituras. Aquí os dejamos una receta de Tarte Tatin con madroños. A ver quien se levanta luego de la mesa…

Es complicado de trasplantar por lo que su reproducción es mediante reproducción por semillas. En enero después de quitar la pulpa que recubre la semilla germina rápidamente.

Misión de recuperar el Madroño en Madrid

Hay ejemplares que han llegado a ser centenarios. Y se ha conseguido clonar alguno de ellos con lo que sus semillas son muy preciadas. 

Existe una misión de recuperar el Madroño por parte de la Comunidad replantando 10.000 ejemplares en la región. Está incluido dentro del catálogo madrileño de ¡¡especies amenazadas!! Se considera un arbusto «de interés especial», y su presencia es escasa en Madrid. Como los ejemplares presentes en los escudos de la Villa no cuentan 🙂 solo disfrutamos de ellos en algunas zonas del Retiro o el entorno de municipios como Cadalso de los Vidrios.

Madroño

El Madroño más longevo de la Comunidad, situado en el Paseo del Prado, junto al Monumento a los Héroes del 2 de Mayo.

Origen del Escudo Heráldico de la ciudad de Madrid

Todos sabemos que el escudo heráldico de la ciudad de Madrid contiene un madroño y una osa, no? Pero ¿sabes el origen? Para que aparezca en el escudo debe haber una base real. Se piensa que el Madroño debió ser abundante tiempo a tras pero que sus talas abusivas hicieron que casi despareciera. Su madera era un excelente combustible. Se consigue un carbón vegetal de muy buena calidad con sus raíces, llamado «breña». 

Tres versiones

Te explicamos brevemente cómo llegaron el madroño y una osa a ser símbolo de nuestro escudo madrileño. Hay diferentes versiones:

  • El Concejo de la ciudad elije este escudo para diferenciar sus posesiones de las pertenecientes a la Iglesia madrileña (la cual utilizaba un oso pasante como distintivo). Esto dio pie al humorista y caricaturista Antonio Mingote a decir en su libro «Historia de Madrid» que: «el oso, primitivo habitante del país, abrazado a un árbol para impedir que venga un concejal y lo corte».
  • Haría referencia al intento de unificación de dos fincas por parte de sus propietarios donde en una predominaba este arbusto y en el otro, el pasto. El oso, por si te lo preguntas, sería el nexo de unión entre ambas fincas.
  • Y esta que dice: Al fundarse la ciudad en la Edad Media, el oso todavía abundaba por los montes cercanos (también se decía de las ardillas). Si uno salía por los caminos se arriesgaba a encontrarse con uno de estos plantígrados. La idea de acompañar al oso con un Madroño se debe a un acuerdo adoptado por la Villa y la Iglesia en 1222 para repartir las tierras adyacentes. Al clero le correspondían los pastos y a la Villa los bosques.

Es por el año 1200 cuando ya se tienen las primeras noticias de un emblema madrileño donde se mostraba un pedernal sumergido en agua con dos mazos golpeando que hacían saltar chispas, y una serie de inscripciones en latín: «Ésta es la gloria del trabajo», «Prepárate» y debajo las frases: «Fui sobre agua edificada. Mis muros de fuego son. Esta es mi insignia y mi blasón». 

Estandarte de los madrileños en Navas de Tolosa

Entorno a 1202, el emblema cambió porque el rey Alfonso VIII concedió a los habitantes de Madrid una serie de privilegios especiales (un fuero de Madrid) y nuevas disposiciones legales. En la batalla de las Navas de Tolosa, el blasón de los combatientes madrileños era un «oso pasante por campo de plata». Se representaba con la constelación de la Osa Menor sobre el lomo del oso y la Estrella del Norte en su cola.

Osa, no oso

No es oso, sino osa, hembra asociada en heráldica a la fertilidad y abundancia. Parece que el escudo simboliza a la osa madre que defiende ferozmente a sus crías, pues aquí a la gente del pueblo de Madrid.

Las 7 estrellas

El asunto de las 7 estrellas tiene otra versión en la que se relacionan con las 7 escuelas de astronomía que supuestamente existían en el Mayrit del siglo X. Pero otras versiones relacionan las estrellas con el famoso cielo de Madrid, que antes de la contaminación era puro y claro . «De Madrid, el cielo», y no «al cielo», como se dice muy habitualmente. Sí que ha cambiado la cosa desde entonces, eh?

Desde la concesión real de privilegios en 1202, la Iglesia y el Concejo madrileños se encontraban en disputa constante para dirimir quien poseía más poder en la pequeña ciudad. En aquella época la riqueza estaba en el bosque. Ambos querían la jurisdicción sobre los abundantes bosques circundantes y las tierras de pastoreo. Tras 20 años de controversia, el acuerdo llegó: para la Iglesia las tierras de pastoreo y para la Corona/Concejo los bosques. De este modo, el oso que antes se paseaba ahora se erguía sobre sus patas traseras simbolizando el dominio eclesiástico sobre los pastos. Sus patas delanteras se apoyaban sobre un árbol, el bosque que había conseguido el Estado, o dicho de otra forma, el Concejo. Y a esta composición se la rodeó con una orla azul (el cielo de Madrid) donde destellaban las siete estrellas.

El porqué del Madroño

En aquel tiempo, el árbol del escudo debió ser una especie genérica y la mención al madroño, que realmente es un arbusto, vendría a posteriori en el S. XVI. Sería durante una visita de Carlos I, cuando Madrid sufría una epidemia de fiebres (malaria), y el propio monarca cayó enfermo también. Los habitantes habían descubierto que hirviendo hojas de madroño se obtenía una bebida que curaba, o al menos paliaba el efecto de las fiebres. El rey y mucha gente enferma se curó a base de consumir este brebaje. En agradecimiento a los supuestos efectos curativos del madroño, los escudos de armas identificaron el arbolito de marras del blasón madrileño como madroño. De esta manera, osa y madroño forman parte inequívoca de la imaginería y simbología madrileñas.

Madrid, una villa

El toque final vendría en 1554 cuando el Parlamento de Valladolid dio permiso a Madrid para añadir al diseño de su blasón la corona real al convertirse el pueblo en «villa».

En 1842 se le añadió la Corona Cívica, otorgada a Madrid 20 años antes por su intervención en la Guerra de la Independencia y también un dragón, aparecido en la muralla al realizar el ensanche de la Puerta Cerrada, pero, según Ramón Mesoneros Romanos (1803-1882), tal dragón no era sino una culebrilla que la gente, al hablar sobre ella, transformó en un dragón, y como tal quedó en el escudo. Éste permaneció incorporado al emblema madrileño hasta que el Ayuntamiento en 1967 recuperó el escudo anterior, el de toda la vida: oso, madroño, orla azul, siete estrellas y la corona real. Y así permanece en la actualidad.

Estatua del Oso y Madroño ¿u Osa y Madroño?


No podemos dejar pasar la oportunidad de mencionar la estatua de El Oso y El Madroño. Hecha en bronce sobre un pedestal de piedra por el escultor Antonio Navarro Santafé. Inaugurada en 1967, mide 4 metros de altura y pesa unas 20 toneladas. Nació para exhibirse en la Puerta del Sol.

Otras curiosidades:

-Propiedades farmacológicas: sus hojas, corteza y vástagos jóvenes poseen significativa cantidad de taninos por lo que permiten combatir por ejemplo, episodios de diarrea, disenterías al igual que dolencias del aparato urinario.

-Los pajareros en la España del siglo XVIII, usaban las semillas para coger pájaros en invierno.

-Por su contenido en alcohol, según cuentan, Felipe IV tomaba después de las comidas, preparado por su cocinero según la receta que inventaron los frailes benedictinos: machacando el madroño con alcohol de vino.

Si quieres probarlo, existe en Madrid todavía una Taberna El Madroño donde lo sirven.

-Se usan las raíces para teñir de rojo las pieles en Libia.

-En Grecia se fabricaban flautas con su madera y eran muy apreciadas. Su mitología dice: Gerión (un monstruo antropomorfo gigante) murió a manos de Heracles. Éste para defenderse de un ataque le lanzó flechas envenenadas y al caer el gigante al suelo la sangre que derramó provocó el nacimiento de un madroño dando frutos sin hueso en la época en la que salen las Pléyades.

Sintetizan nanopartículas de plata con hojas de madroño!!

Con estos 2 ingredientes: hojas de madroños y nitrato de plata (AgNO3); un equipo español-griego, ha logrado sintetizar nanopartículas de plata empleando un extracto de hojas de madroño. La nueva técnica es ecológica, sencilla, barata y muy rápida: consiste en añadir un extracto de las hojas de la planta a una disolución acuosa con nitrato de plata. Tras agitar la mezcla durante unos minutos, enseguida se forman las nanopartículas de plata. 

Ya podemos producir nanopartículas de plata, un material que se emplea en tecnología avanzada, desde compuestos para distribuir fármacos hasta dispositivos electrónicos, catalizadores o disolventes de sustancias contaminantes.

Esperamos que el post de hoy os haya resultado interesante. Nos despedimos por hoy proponiendo que siguiendo la costumbre de los romanos. Si no tienes jardín para plantar un madroño no te preocupes. Tal vez te puedas quitar la espinita aquí. Hazte con uno para lucir en tu patio o casa y tus invitados lo apreciaran igual.

Link: Mijardiniberico, agenciasinc, miradormadrid, abc, eldistrito,

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2 Comments
  • Maria
    Posted at 10:46h, 30 marzo Responder

    Me ha gustado mucho la información, es bastante útil. Aunque se habla DEMASIADO de Madrid.

    • admin
      Posted at 20:31h, 04 abril Responder

      Hola María! Sí, el motivo es por estar ubicados en dicha Comunidad y ser de los primeros post con esta temática. Desde nuestro jardín sostenible queremos fomentar la flora autóctona y/o adaptada de cada región. Con este post tocó Madrid, al ser su símbolo; tal y como hemos tratado de explicar. Próximamente comentaremos otra flora distintiva de otras regiones; ya que recibimos consultas de otras partes de la región mediterránea.

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