24 Nov El Capitulare de Villis: viaja al jardín del imperio carolingio
¿Te imaginas un manual escrito por un emperador para organizar sus propiedades agrícolas y garantizar la prosperidad de sus tierras? Pues eso es, esencialmente, el Capitulare de Villis vel Curtis Imperii, un fascinante documento medieval que, más allá de sus instrucciones administrativas, nos abre una ventana al mundo de la agricultura, el comercio y la botánica en la época de Carlomagno.
Esta lista, creada alrededor del año 800 d.C., especifica un catálogo de plantas que debían cultivarse en las villas imperiales. Aunque data de hace más de 1.200 años, muchas de esas especies siguen siendo relevantes, y algunas de ellas forman parte del paisaje y la cultura agraria de Madrid.
¿Qué es el Capitulare de Villis?
El Capitulare de Villis vel Curtis Imperii (Capitulares del pueblo o cortes del imperio) es un documento administrativo (Real Decreto) en el que Carlomagno enumeraba normas y directrices para la gestión de las fincas imperiales. Que se extendían desde España hasta Alemania. Su autor es desconocido. Aunque se asegura que tal obra no pudo ser producida por un solo hombre. Y prevalece la hipótesis que habría sido un grupo de monjes. Contiene disposiciones sobre cultivo de la tierra, cría de animales, elaboración de productos y conservación de bosques, y detalla una lista de aproximadamente 70 plantas que debían cultivarse.
Este documento reflejaba la preocupación del emperador por la autosuficiencia, la diversidad agrícola y el conocimiento botánico, valores que podemos relacionar hoy con la sostenibilidad y la protección de la biodiversidad.
Si tienes curiosidad por verlo tendrás que viajar hasta la Biblioteca de Wolfenbuttel en Alemania.
Un jardín imperial que trasciende los siglos
Muchas de las plantas listadas en el Capitulare de Villis forman parte aún de nuestra vida cotidiana. Algunas incluso se encuentran en los paisajes rurales y urbanos de la Comunidad de Madrid.
Ejemplos de plantas del Capitulare en Madrid
- Hinojo (Foeniculum vulgare):
- Mencionado como: feniculum en el documento.
- Dónde lo encontramos: Este aromático crece silvestre en áreas como el Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama.
- Usos: Además de su papel culinario, era valorado por sus propiedades digestivas.
- Lavanda (Lavandula sp.):
- Mencionado como: lavandula.
- Dónde lo encontramos: La lavanda es un icono en los campos de la Sierra Oeste de Madrid, especialmente durante la primavera y el verano.
- Usos: Desde la época carolingia se ha usado para perfumar ropa y repeler insectos.
- Sabina (Juniperus sabina):
- Mencionado como: sabina.
- Dónde lo encontramos: Este arbusto es común en los terrenos de la Sierra de Guadarrama.
- Usos: Se empleaba tanto en ceremonias como para la elaboración de ungüentos medicinales.
- Cilantro (Coriandrum sativum):
- Mencionado como: coriandrum.
- Dónde lo encontramos: Aunque el cilantro es más conocido hoy como condimento culinario, en Madrid puede verse en huertos urbanos y fincas tradicionales.
- Usos: Era una especia importante en las recetas medievales y también tenía fines medicinales.
Lecciones de sostenibilidad desde el pasado
1. Diversidad agrícola para la resiliencia
El Capitulare de Villis promovía la diversificación del cultivo, con cereales, hortalizas, hierbas aromáticas y medicinales. Este enfoque prevenía crisis alimentarias, algo que resuena con los conceptos modernos de rotación de cultivos y agricultura sostenible.
2. Uso racional de los recursos naturales
Además de enumerar plantas útiles, el documento instaba a cuidar los bosques y aprovechar los recursos de manera eficiente, recordándonos la importancia del equilibrio entre uso y preservación.
3. Jardines como microcosmos
El jardín medieval que sugería Carlomagno iba más allá de la producción alimenticia; era un lugar de experimentación científica y de conexión con la naturaleza, ideas que encontramos hoy en proyectos de jardinería urbana y comunitaria en Madrid.
Curiosidades sobre el Capitulare de Villis
- Una «carta de la huerta»: El documento no solo mencionaba qué plantar, sino cómo hacerlo, asegurándose de que las villas produjeran todo lo necesario, desde alimentos hasta medicinas.
- Religión y botánica: Muchas de las plantas incluidas en el texto, como el romero (rosmarinus), tenían connotaciones espirituales, utilizadas en ceremonias religiosas.
Y como no, fomentamos pasear y descubrir más lo que la región de Madrid nos ofrecer. Ya que desconocemos muchos rincones como los jardines modernos inspirados en el pasado. Hoy en día, el espíritu del Capitulare de Villis vive en los esfuerzos por mantener la biodiversidad en áreas como el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y los huertos urbanos de la ciudad. Plantas como la lavanda y el hinojo siguen embelleciendo paisajes y conectándonos con una tradición milenaria que equilibra el trabajo humano y la generosidad de la naturaleza.
¿Quién diría que un texto imperial podría inspirarnos tanto a cuidar nuestro entorno como a admirar la simple belleza de una planta? Tal vez sea hora de mirar al pasado para aprender cómo construir un futuro más verde.
Link: MiJardinIberico
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